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Autorretrato de La Muerte

‘Desde mis ojos insomnes mi muerte me está acechando’ Muerte Sin Fin, José Gorostiza
Me visto de colores y oculta en tu jardín, me embriago de rosa y jazmín bailo alrededor de ti aunque tú no lo sepas. Te veo desde el espejo. Conozco el crujir de tus huesos y los nudos de tu cuerpo. Habito en un cuarto vacío de tu apartamento, donde nadie se atreve a entrar. Mi nombre es impronunciable. Me oyes gemir en las piedras de Siria, después de los bombardeos. Atravieso las profundidades del Mediterráneo, hurgándolo con mis dedos, consolando a los ahogados. Estuve en Luisiana con mi calaca presente, cuando dos oficiales prensaron a un hombre contra el suelo, luego uno sacó su pistola y la hundió en la carne blanda, justo sobre el corazón, y apretó el gatillo. Palideció el rostro negro del inocente, sorprendido al verme llegar. Me escurro entre estas hojas de papel y la tinta con que intentas ordenar tus pensamientos. Estoy en todas partes. La gente me teme porque no sabe

Palabras

Busco palabras, pocas, profundas, sencillas. No discuto, escribo. La vida tranquila, redonda, sin prisa donde puedo oir una hoja caer o un pensamiento nacer. Silencio donde se escucha el corazón que tirita, al deslizarse un recuerdo, dentro de algún momento. Al atardecer paseo por salones amplios de cúpulas verdes altísimas, de cielos oro y fuego a la hora que cantan los pájaros anunciando su partida.

Retorno

Toco mis objetos recorro una a una las repisas, me vuelvo a hacer amiga de mis centinelas olvidados: el barro negro, la obsidiana, el papel. Sacudo el polvo, las telarañas …antiquísimas! Voy reviviendo con el contacto de cada cosa y cada cosa se va reanimando Entre mis manos.
Al atardecer, cuelgo la hamaca en el jardín. Es verano y las estrellas tardan más en aparecer. Sigo meciéndome… intento imaginar la mente Maya, reflejo de esos cielos magníficos protectores de las ceibas.
Finalmente aparece la primera estrella no sé qué deseo pedir, durante años pedí una sola cosa: que me quisieras.
Bajo la luna deslumbrante, como los gatos, me oculto entre las sombras, languidezco. Mi piel se eriza por momentos en la noche poblada de presagios y recuerdos.
Mis manos, ángeles caídos, sobre el teclado se empeñan en reconstruir la historia; me sorprende la mañana con su frescura y sus pájaros, al acecho de palabras y de cuentos.

Domingo - Para Julian

Como lluvia con sordina pequeños copos de nieve, analogía congelada de las flores de cerezo, caen en plena primavera.

En el fondo del estanque la helada sorprendió a las ranas en medio de su abrazo anfibio, fantásticas criaturas de dos cabezas y ocho patas . Las rosas con sus promesas dicen ¿Cuál frio?
La Vincapervinca, Yerba Doncella, Violeta de Las Brujas, Ojos Azules, Yerba Ciega, Periwinkle, borda de índigo la alfombra espesa y blanca.
Bajo su tocado alba el Buda de piedra sueña con su vida en los Himalaya.
Y yo con todo y todo tan falta de fe me pierdo en origami de palabras.

UN PAR DE SUEÑOS

Anoche   vino ella a acostarse a mi lado. Sobre mi cama blanca con sus almohadas nuevas, entre mis sabanas limpias derramó su herida abierta. Y yo afanada en poner orden dentro del caos que se instalaba, limpiaba todo tras su paso mientras ella toda se deshojaba.
Después soñé que llegaba a un parque y acampaba allí. Colocando mi pececito al centro calculaba como llenar el campo de agua para formar un lago. ؟Sera posible? me preguntaba poniéndome manos a la obra taza por taza.


Amaranto

Para tostar el Amaranto necesitas abrir tus sentidos agilizar el oído y el olfato. El grano se tuesta en un instante, como un pensamiento o un suspiro, revienta, se infla sobre el fuego y se le escucha alzarse como una ola, 
o como un viento, o como millares de risitas cristalinas. Allí es cuando el aroma se desata un aroma a grano tostado, a hogar, a tierra, mismo aroma que impregnaba las cocinas antes de la Conquista; antes de que llegaran los hombres montados a arrasar los cultivos sagrados, por lo que ellos veían como las propiedades demoniacas del Amaranto; o porque este le daba fuerza al Indio en el combate. Ahora el ancestral cereal retoña  de nuevo en las cocinas, susurrando ternuras antiguas y humilde y sencillo se mezcla con la miel para nuestra Alegría.


ADIVINANZAS
Millones de Vocecillas gritando sobre el fuego, dulce explosión dentro de mi boca. Qué es?

Los invasores con su espada tus verdugos Ahora renaces en las golosinas de los niños. Qué es?
No es cereal, no es verdura te da más fuerza que cualquier co…

Delirio

De lirios era el lecho en que floté toda la noche en el jardín sin luna, donde galopaban los enanos. Susurros y lamentos se esparcían entre las ramas. De lirios era tu pelo deshojándose en la almohada. Me intentas abrazar pero te muerdo, sensación en mis dientes de una piel lisa y dura. Sí, soy yo aquella, la loca de la madrugada… Pero quieren que les hable del delirio de las rosas, exhalación perfumada que anega el alma, o del lirio en el estanque, delirio de los peces, que nace en el lodo y culmina en flor perfecta al día, como un buen poema? No soy yo, no soy esa quien puede pintarles la vida
con mejillas sonrosadas.